miércoles, 25 de mayo de 2011

Parte III

Estaba preparándose para partir empacando sus cosas cuando tuvo aquel extraño sentimiento de que algo le era muy familiar, termino de amarrar unas mantas a su caballo negó todas las propuestas que le hicieron para que se quedara en ese pueblo que había visto una de las mejores épocas de Elkhart.

Se montó en el caballo y partió hacia el norte en busca de riquezas y fama, camino un largo trecho por un bosque, al medio día se detuvo y comió un poco luego de comer estuvo concentrado un rato pensando si había pasado por aquel lugar alguna vez, no logro recordar nada de ese lugar.

Siguió caminando todo el día de pronto empezó a llover, era enorme la magnitud de la tormenta y lo que hizo más grande la sorpresa de Elkhart es que de donde el venia no era común que lloviera. Luego de unas cuantas horas la lluvia bajo un poco estuvo atento para saber si había alguien cerca de él pues había escuchado unos pasos que cada vez se sentían más cerca y por momentos se imaginaba que alguien se acercaba por detrás y lo asesinaría sin que se diese cuenta.

Por arriba de las copas de los arboles había una nube gris no era tan obscura para ser una nube de lluvia y se disipaba fácilmente, imagino que era una nube de humo posiblemente de alguna casa o de una pequeña hoguera.

Siguió la fumarola hasta que pudo divisar unas sombras se acercó cautelosamente, teniendo mucho cuidado de no ser sorprendido por alguien o que no advirtieran que él estaba ahí, cada paso quedaba lo estudiaba cuidadosamente, era caminar por una cuerda floja, estaba tan concentrado que podía escuchar su corazón palpitar cada segundo.

Empezó a escuchar los cascos de un caballo llego un hombre que se unió a los otros dos que estaban reunidos en la hoguera, y empezaron a hablar de una bolsa el tercero la mostro y se la arrojo al que estaba más lejos de él, el que la recibió se rio y dijo “Esto sí que es mucho oro” luego el tercero se sentó cerca de la fogata y estuvo ahí.

A Elkhart le empezó a doler la cabeza, y empezó a pensar en cien cosas a la vez su cerebro está trabajando al máximo, empezó a jadear por el cansancio y su corazón se aceleró, pero sus emociones permanecieron dormidas hasta que pensó en el oro de nuevo y empezó a imaginarse lo que haría.

Pasaron las horas él estuvo escondido hasta que los tres hombres se durmieron, poco a poco se fue acercando hacia la bolsa de oro, dejo de estar cubierto por las ramas si alguno de los tres hombres se despertara seguramente lo hubiera asesinado sin ningún problema su mente su cuerpo y su alma estaban actuando solamente para conseguir el preciado oro.

Metió su mano en el saco en el que llevaban el oro y saco la bolsa de oro la abrió para verla por dentro sus ojos brillaron cuando la luz de la luna alumbro las 100 piezas de oro que había dentro. Camino silenciosamente hasta que llego a su caballo lo monto y empezó a cabalgar.

De pronto escucho unas voces que gritaban y el sonido de unos caballos a todo galope que seguramente venían tras de él, dio un giro repentino de ciento ochenta grados y siguió galopando, cuando se dio cuenta de que ya nadie le seguía bajo del caballo y espero a que amaneciera para seguir su camino.

3 comentarios:

  1. Por ahora esta bien redactado tu cuento ahí te acordas que tenes que dejar una moraleja

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  2. Va muy bien tu cuento. Me parece iteresante. Solo tenes que tratar de dejar mas clara la moraleja. Animo

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  3. Hay un par de ideas inconclusas, pero lo demas esta bien. La descripcion no la deberias de hacer tan exacta como : "dio un giro de 180 grados" deberias de hacerla como:"dio media vuelta".
    Javier Castillo

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