jueves, 7 de abril de 2011


En un bosque muy viejo había una pequeña casa que con el pasar de los años vio a mucha gente, aunque ninguno de sus moradores se quedó lo suficiente para reclamarla estaba en buenas condiciones para lo poco que se le había cuidado. La casa tenía una habitación, la habitación era fría, sus paredes estaban llenas de marcas que habían sido labradas por algunos de los huéspedes que habían habitado en ella. En una de sus paredes había un hoyo por el que entraba la luz, aunque era poca era suficiente para poder ver durante el día, ya que por la noche era imposible ver algo dentro dela habitación.

Una tarde de invierno un hombre joven que buscaba un refugio para poder pasar la noche se encontró con la pequeña casa en el bosque y para no morir decidió acercarse más para poder ver si había alguien adentro. Vio la puerta que estaba en un muy mal estado la abrió y entro en la casa, adentro de la casa no había nada más que unos cuantos leños para encender la chimenea y unas cuantas sabanas para cubrirse. Encendió la chimenea y luego de comer un poco se durmió, esperando el amanecer.

Algo afuera de la casa hizo que se despertara súbitamente, salió a ver y escucho unas voces. Eran tres hombres, se acercó para verlos mejor eran leñadores cuando lo vieron le gritaron “ey, ¿estas durmiendo en la casa de nadie?”. El joven tardo un poco en captar el mensaje y les dijo “sí” Luego uno de los hombres se acercó a donde estaba el y lo saludo “Buenos Días, mi nombre es Reharto, ¿de dónde eres?” El hombre contesto “yo soy Elkhart, y no podría decirte de donde soy, no conozco un hogar soy libre” Luego Reharto siguió “me imagino que tienes hambre y tal vez quieras un mejor lugar donde dormir que esa vieja choza ¿porque no vienes con nosotros?”.

Elkhart asintió con la cabeza y se fue con ellos trabajaron hasta el mediodía, entonces pararon de trabajar y se dirigieron a la casa de Érico, uno de los amigos de Reharto. Ahí comieron un buen almuerzo luego de almorzar Érico le dijo a Elkhart “a pocas, muy pocas personas les gusta mi comida pero creo que con el hambre que traías tanta comida era poca cosa, Creo que lo mejor para ti es que te quedes un tiempo más por estos lugares podrías aprender a hacer muchas cosas”.

El joven Acepto y se quedó en el pueblo aprendió muchas cosas entre ellas la alfarería, también se convirtió en un gran cazador. Tres años pasaron desde que el había llegado al pueblo hasta que el decidió ir monto cinco días hasta que llego a un pequeño reino que quedaba al norte.

Entro y vio que había mucha gente reunida en la plaza se acercó a un mercader que pasaba por un lado de la calle y le pregunto “¿qué es lo que está pasando?” el hombre lo vio a los ojos y le dijo “el gobernador ha decidido que dejara su reino al hombre más capaz y noble que haya en el reino, cualquiera puede concursar incluso usted forastero, aunque no creo que le pueda ganar a Elpidio” El joven le respondió “Señor creo que usted se equivoca en toda mi vida no he conocido a nadie que se me interponga.”
El joven se acercó para escuchar que era lo que le estaba diciendo el vocero de lo que pudo escuchar lo que más le intereso fue el premio de que se le heredaría el reino. Entonces decidió entrar en dicho torneo, busco un lugar para pasar la noche. Durante los próximos tres días no dejo de imaginarse todo lo que conseguiría cuando fuera gobernador.
El torneo empezó en el torneo habían 8 rondas eliminatorias, el torneo era de combate. Al principio el joven estaba nervioso pero no se dejaría vencer tan fácil su orgullo le impedía pensar en que podía ser derrotado y luego de haberse imaginado como gobernador no se dejaría vencer fácilmente.

Las primeras tres rondas no presentaron ningún tipo de reto, en la cuarta la única dificultad fue que el oponente de Elkhart era mucho más fuerte que él y rompió su escudo, aunque Elkhart como era muy habilidoso y ágil logró ganarle. Luego las próximas rondas fueron más complicadas ya que en esta cuarta ronda él se lastimo el brazo y no podía ejercer la totalidad de su fuerza al golpear a sus oponentes, sin mencionar que se fatigaba más rápido que los demás.
Así tras derrotar a cada uno de los oponentes con los que se enfrentaba, llego a la final y como es lógico Elpidio seria su oponente, la batalla seria ante el gobernador, ya que él quería conocer a quien ganara, al que sería el nuevo regente del reino.

El día decisivo llego Elkhart estaba listo para ganar aunque aún se recordaba de lo que le había dicho el mercader en la calle sobre Elpidio, por lo que decidió entrenarse lo suficiente para saber que estaría dando lo mejor de sí para ganar la batalla.

El día de la gran final había llegado y ambos jóvenes se presentaron en el campo en el que se llevaría a cabo la batalla todos los aldeanos estaban ahí reunidos para ver el enfrentamiento. Cuando el gobernador se sentó y saludo a todos, pidió que se iniciara el gran encuentro.
Elkhart ataco con fiereza y no cedió nunca pero aunque su técnica era impresionante no fue capaz de lograr su misión fue vencido por Elpidio, luego de la gran batalla Elkhart se vio destrozado y fue a ver a Elpidio, el cual dijo a Elkhart “antes de que hables quiero decirte que eres el hombre más habilidoso que he visto en toda mi vida aunque no es muy larga, sin embargo te hace falta algo”. Elkhart se extrañó lo vio a la cara, y le pregunto, “¿Qué es eso que tú dices?”, Elpidio lo vio y le dijo “adivínalo”, Elkhart respondió, “seguramente es oro algún tipo de brujería”, Luego Elpidio le dijo “no amigo mío, el gran secreto está en hacer las cosas bien por una buena causa, tu solo pensaste en todo lo que ibas a hacer cuando fueras gobernador, yo nunca pensé en eso ese es el éxito de mi empresa”